Cristian Fiereder: “Santa Fe tiene todo para ser un abastecedor de la cadena de valor de la industria del gas y del petróleo”

El presidente de la Unión Industrial de Santa Fe reflexiona sobre los desafíos de las empresas santafesinas ante las necesidades de Vaca Muerta y observa una oportunidad para la industria metalmecánica.
Bajo la extensa planicie patagónica se encuentra Vaca Muerta, una formación geológica de roca madre que concentra la segunda reserva mundial de gas y la cuarta de petróleo no convencional. Su desarrollo no solo representa una oportunidad estratégica para la Argentina en términos energéticos y de exportaciones, sino también un posible motor de transformación para varias cadenas productivas.
En un contexto complejo para las pymes y la actividad industrial, desde DEMOS nos propusimos indagar qué oportunidades puede abrir este escenario para Santa Fe. ¿Está preparada la provincia para integrarse a esta nueva cadena de valor? ¿Qué capacidades industriales y tecnológicas puede aportar? Sobre estos temas conversamos con Cristian Fiereder, presidente de la Unión Industrial de Santa Fe (UISF), quien participó en marzo de la misión institucional encabezada por el gobernador Maximiliano Pullaro a la región de Vaca Muerta.
DEMOS: ¿Cuál es el estado actual de la relación entre Santa Fe y Vaca Muerta? La distancia es mucha en kilómetros, pero parece que cada vez estamos más cercanos en vínculo.
Cristian Fiereder: Sí, primero que a nivel productivo, la distancia que tenemos de Santa Fe a Neuquén, el mundo la resuelve. En Vaca Muerta el gran desafío que tiene el país es la infraestructura, tanto sea para poder proveer servicios, equipamiento, arena, como para sacar la producción de petróleo y de gas. Más allá de que sabemos que el recurso está, hay que ver cómo mejorar tanto la cadena de suministros como de extracción de la producción.Después, de Santa Fe a Neuquén tenemos una barrera importante, el estado de rutas nacionales es bastante complejo y para la logística aérea dependemos de Buenos Aires, lo que hace que a veces se tarde bastante en llegar. A grandes rasgos, esas son las distancias que nos separan. Después, la realidad es que Santa Fe cuenta con una capacidad muy interesante desde el sector metalúrgico, de servicios, desde la formación de recursos humanos sobre todo en nuestra región que son fundamentales y se pueden acoplar tranquilamente a las necesidades de Vaca Muerta.
DEMOS: En el contexto económico actual, muchas industrias están mirando hacia Vaca Muerta como una oportunidad. ¿Qué está pasando hoy con las empresas santafesinas y qué potencial tienen para integrarse a esa cadena de valor?
C. F.: Los números del sector industrial están en caída, lamentablemente las cadenas de valor están muy mal y hacen que la esperanza sea Vaca Muerta. Están todos mirando hacia Neuquén y eso genera un choque importante, los precios son complejos. Hoy muchas empresas toman decisiones basadas en su propio sostenimiento y no en carácter de participar e innovar y de crecer en esa cadena de valor. Dicho esto, Santa Fe tiene un potencial interesante, tenemos que ver qué mirada se da a nivel nacional y el valor que se le da a las provincias y a los sectores de la metalmecánica para que puedan proveer a la cadena de petróleo y gas. Yo creo que es posible, desde la UISF entendemos que es así. Hacia adelante tenemos dos desafíos: lograr que las empresas que trabajan allá no tomen netamente materiales, equipos y servicios desde el exterior, que es un poco lo que está pasando, esa decisión muy fuerte por importar, por sustituir toda la producción nacional desde todas las cadenas de valor. Y el otro desafío importante es poder ser fuertes en el sector comercial, en el sector estratégico de Neuquén. La provincia de Neuquén cuenta con leyes para fomentar la radicación de pymes que imponen que los proveedores sean de esa provincia. Ahí vemos muy importante el trabajo que se ha hecho desde la provincia de Santa Fe de tratar de minimizar ese roce, esa pared que hay desde el punto de vista legal, para sostener a las empresas que se radican y tributan en Neuquén.
DEMOS: ¿Y en términos concretos, de cuántas empresas santafesinas estamos hablando que hoy podrían vincularse a Vaca Muerta?
C.F: Ya hay varias empresas trabajando en Vaca Muerta. La participación que tiene esta institución dentro de la Mesa de Gas, Petróleo y Minería es de más de 300 empresas que quieren participar del rubro. La mayoría ya de forma directa o indirecta participa, conoce, tiene su alta como proveedor. Son rubros que requieren certificaciones, procesos un poco más sofisticados y con una profesionalidad importante. Pero acá el desarrollo tiene que estar no solamente mirado a lo que necesitan las empresas de exploración y explotación de los recursos, sino también si vamos al desarrollo que se tiene pensado para la zona de Vaca Muerta, de una sociedad grande que va a estar trabajando sobre eso. Entonces hay una mirada desde los servicios, desde los alimentos que va a necesitar esa gente, la infraestructura. Sobre eso, nos sirvió mucho la última visita que se hizo con la Mesa de Gas, Petróleo y Minería y el gobierno de la provincia para poder ver que la necesidad también está referida a todo el crecimiento, no solamente al sector de gas y petróleo.

DEMOS: Santa Fe tiene una base industrial histórica muy fuerte. ¿Ves capacidad real de reconversión para que esas industrias puedan adaptarse y participar de estas nuevas cadenas de valor, aun en este contexto?
C.F: Totalmente, creo que sí. Se tienen que dar varias circunstancias. El sector de gas y petróleo está fuertemente asociado a empresas de nicho, internacionales, que traen su tecnología para la exploración y la extracción y, junto a YPF, manejan el negocio. El requerimiento para trabajar en estas empresas es muy alto. Y Santa Fe, con su ecosistema de escuelas técnicas, de universidades y centros tecnológicos, lo puede hacer tranquilamente. No debemos que olvidar que Vaca Muerta es un recurso del país, tenemos que lograr que las empresas nacionales puedan ser parte de este momento que estamos viviendo y podamos potenciar y profesionalizar las cadenas de valor. Que no sea una mirada netamente extractivista, sin agregar valor, porque vamos a terminar dejando ir un recurso sin obtener nada a cambio. Creo que la principal mirada está en ver cómo otros países, con un recurso natural tan importante, han podido desarrollarse tecnológicamente en la cadena de valor y vender toda esa tecnología y hacia otros países que la requieran. De esa forma vamos a estar en un ecosistema fundamental de los servicios. La industria y los servicios tienen que ser complementarios. Nosotros no vamos a tener servicios estratégicos que generen mucho trabajo si solamente nos dedicamos a las tareas básicas de vivienda, comida y transporte de las personas que trabajan en el sector, sino que el servicio tiene que ser profesional y poder competir contra otros países. Y para lograr eso, primero necesitás ser parte de la cadena de valor, entender de qué se trata, tener know-how sobre lo que se está trabajando y poder brindar un servicio. Muchas veces se distorsiona qué es servicio, pero claramente los países que han logrado una estabilidad, ser fuertes y generar un valor adicional al precio del barril, es porque han podido profesionalizarse y competir con servicios asociados a la cadena de valor. Es un desafío que tiene el país y obviamente lo tiene Santa Fe. La diferencia es que, en esta provincia, no tenemos que desarrollarnos en un sector que no conocemos, la capacidad para hacerlo ya está.

DEMOS: Ahí aparece también una discusión más amplia, vinculada al rol del Estado y a las políticas públicas. ¿Qué hace falta, a nivel provincial y nacional, para que este desarrollo no quede solamente en la extracción de recursos y realmente genere valor agregado y desarrollo industrial?
C.F: Creo que la estrategia y la planificación son fundamentales, no solamente en la actualidad, sino pensando a futuro. Nosotros podemos moldear un sistema educativo, un sistema universitario y un sistema tecnológico asociado a cierta cadena de valor. Si logramos posicionar eso, si logramos que no solamente accedan a beneficios fiscales, beneficios impositivos y cualquier otro beneficio que tuvieron las empresas que adoptaron el RIGI y el petróleo, podemos lograrlo. La industria argentina puede y quiere ser parte de esta cadena de valor. Seguramente haya que implementar algún sistema, por ejemplo, que los bienes de capital sean de capitales argentinos, que esos bienes de capital, no por ser argentinos tengan que ser más caros, sino con precios competitivos. Tenemos mucho para copiar de lo que se hizo bien en otros países y cómo poner los centros tecnológicos y los centros formativos a disposición de estas cadenas de valor. Pero, como decía antes, que el diferencial que surge de la exportación de un recurso quede en el país. Fomentar valor agregado. Porque todos sabemos que un empleo industrial con valor agregado genera mejor calidad de vida y eso va a permitir un mejor futuro para todos. En este país es muy complejo establecer reglas claras, buscar un horizonte en común, que no se vaya ni para un lado ni para el otro, que priorice que el negocio siga siendo negocio, que haya empleo y que la industria argentina pueda ser parte de la cadena de valor.
DEMOS: Además de Vaca Muerta, ¿las empresas santafesinas también están mirando otras oportunidades vinculadas a la minería y al desarrollo energético del norte argentino?
C.F.: Sí, realmente estamos mirando hacia el sector minero, el desarrollo sobre el litio y el cobre. En ese sentido, la provincia participó de una feria en San Juan, con muchísima convocatoria. Tanto las provincias mineras como las petroleras son provincias con menos habitantes, con menos infraestructura y existe esta mirada de la localía muy fuerte, que es entendible. Por eso creo que es importante la planificación, para entender que no solamente tiene que haber un solo vector traccionando a los demás y brindar esa estrategia del valor agregado. Que una vez que se desarrolle algo en ese lugar, esa tecnología se pueda ir vendiendo, se pueda ir comercializando, se pueda ir transformando hacia otros sectores.

DEMOS: Si tuvieras que sintetizarlo en una idea: ¿qué necesita Santa Fe para convertirse en un socio estratégico real del desarrollo energético argentino?
C.F: Santa Fe tiene todo para ser un abastecedor de la cadena de valor de la industria del gas y del petróleo: tiene capacidad industrial, tecnológica y científica. Lo que necesitamos son políticas industriales claras que permitan, sin ningún regalo, pensar de manera estratégica a futuro.

